“Si hay algo en nosotros verdaderamente divino, es la voluntad. Por ella afirmamos la personalidad, templamos el carácter, desafiamos la adversidad, reconstruimos el cerebro y nos superamos diariamente”

Santiago Ramón y Cajal 

La voluntad sin lugar a duda es el motor que mueve al mundo, ahora sabemos que esta capacidad humana de directivos, docentes, padres de familia, estudiantes y todos quienes conformamos la Unidad Educativa Sudamericano permitió continuar con el proceso enseñanza-aprendizaje inmersos en nuevos retos y desafíos.  

Adaptarse en un escenario virtual fue una tarea compleja pero necesaria, soñamos día a día que todo volvería a ser “como antes” sin embargo el tiempo pasa y nada cambia; este proceso disruptivo trae consigo la opción de innovar o continuar en espera, la primera fue nuestra elección y se evidencian en todas las actividades desarrolladas en el transcurso de año escolar que se compilan en el presente anuario.

Un año lectivo que nos dio la oportunidad de utilizar recursos pedagógicos y plataformas virtuales para acercarnos con los procesos educativos a los hogares.  

Desde el primer día de clases las capacitaciones frecuentes en línea para los docentes, permitieron desarrollar y mejorar prácticas digitales en el contexto de la educación virtual.

Fomentar habilidades para la vida es uno de los lineamientos Institucionales, por ende, las actividades de empoderamiento para jóvenes y niños se efectuaron sin escatimar recursos con el único afán de proporcionar herramientas que contribuyan en la formación integra del ser humano. 

En función de la planificación Institucional, se desarrollaron actividades deportivas, artísticas, casa abierta virtual, brindando a los estudiantes experiencias únicas que se convirtieron en un medio de expresión efectiva. 

El trabajo en equipo, la participación activa y la decisión conjunta en pos del mismo objetivo nos llevan a culminar este año escolar con alegría y satisfacción del deber cumplido, pero en espera de volver a encontrarnos en las aulas de nuestra querida Institución, el Sudamericano.

Con sentimientos de gratitud y estima. 

Carlos Gabriel Pérez P. 

Junio del 2021

Mi saludo fraterno y de agradecimiento en un gran año de experiencias y aprendizajes jamás imaginados.

Hoy termina seguramente el año académico más difícil a nivel global de las últimas décadas. Difícil para maestras/os, educadoras/es, familias… pero sobre todo para niñas, niños y adolescentes.

Un año en el que no han podido verse las caras ni siquiera con mascarilla, y detrás de una pantalla estaban aquellos compañeros/as y amigos/as que representaban el juego, la risa y que no han podido compartir, que han tenido que despertar en muchos casos en su misma aula de clase, que se han quedado sin muchas actividades que les encantaban, que se han tenido que confinar si había algún positivo, que han visto morir a un ser querido, etc.

Conseguir atravesarlo, vivirlo, aprender de él, crecer con él y también disfrutar, con las diferentes actividades que de manera telemática las hemos podido plasmar en fotos, videos, testimonios, pinturas, cantos, juegos y muchos episodios de conocimientos y fiestas que de diferente forma, pero con la misma esencia, alegría, amor y compromiso lo hemos realizado.

¡Lo han conseguido! ¡Lo hemos conseguido!

Sabemos que el aprendizaje a través de  tecnología significa una gran ventaja en el desarrollo del conocimiento, y en el Sudamericano lo hemos aprovechado al máximo,  nuestros niñas/os y adolescentes han adquirido destrezas que los llevan a explorar el conocimiento infinitamente, y lo más importante, han vencido los miedos al hablar en un micrófono y mirar  una cámara, han aprendido ha conectarse virtualmente para organizar grupos de trabajo, y ese sin lugar a dudas es un avance en temas de tiempo, movilización y resultados.

Los límites para aprender se han vencido y hoy adquieren destrezas para discernir, investigar, comparar, y clasificar la información que finalmente está allí, es lo que como educadores inculcamos con acciones claras, oportunas y pertinentes a fin de guiar a nuestros estudiantes.

Me siento impresionado por todo lo que ha supuesto y significado este año académico, por todo lo que hemos vivido en él.

Me siento agradecido a la vida porque finalmente el esfuerzo valió la alegría del hoy, con la satisfacción del deber cumplido, y hemos llegado al final.

Me siento nostálgico porque nuestros estudiantes de último año se van, buscan su camino, pero sé que lo hacen con la mayor satisfacción de haber cumplido una meta, que a diferencia de otros años lleva una carga emocional que necesita ser aceptada para empezar a sanar. Me siento complacido con los nuevos estudiantes y padres de familia que desde ya han confiado en nuestra institución y finalmente me siento ilusionado con las vacaciones que llegan.

Sentir tantas cosas juntas y mezcladas creo que es consecuencia directa de todo lo sentido y vivido este año 2020-2021, y hoy me emociono como sino hubiera mañana, porque si algo nos enseño este año, es que la vida es hoy, que no existe mañana para abrazar al papá, a la mamá, al hermano, para hacer llamada del perdón al ser distante, para reconocer al amigo que a la distancia necesita ser escuchado. Y a veces las lágrimas son la única forma de expresar los sentimientos.

Se nos viene un nuevo reto para el siguiente año académico, la alternancia educativa, el retorno voluntario y progresivo  a las aulas, la inmunización al 100% de nuestro personal nos da la certeza de enfrentar este reto, acompañado de grandes espacios físicos y protocolos de bioseguridad  aprobados por las  instancias pertinentes, y sobre todo con la congruencia de trabajar por una educación integral, respetando las voluntades y permitiendo que poco a poco y en avance del  plan de vacunación cada padre de familia se sienta en la libertad y sin presiones de hacer lo que mejor considere para que nuestros niños, niñas y adolescentes, alcancen a vivir esta etapa plenamente siendo nuestra prioridad siempre.

Gracias por las ganas, por el esfuerzo, por la resiliencia, por la paciencia, por poner todos nuestros granitos de arena. Pero sobre todo… gracias a niñas y niños, adolescentes, por demostrar, una vez más, que de toda la sociedad ellos y ellas son de lo mejor que tenemos. Cuidémosles. Protejámosles. Amémosles.

Y ahora… que disfruten de las vacaciones y vivan con pasión.